Mods

El movimiento mod (del inglés modernism -modernismo-) fue un movimiento musical y cultural basado en la moda y la música que se desarrolló en Londres, Reino Unido a finales de la década de 1950 y que alcanzó su culmen durante la primera mitad de la década de 1960. Los seguidores de esta corriente fueron conocidos como mods, y se localizaban sobre todo en el sur de Inglaterra, aunque también eran numerosos en ciertas ciudades del norte (como Manchester, o incluso Liverpool). Los elementos más significativos son música, moda y scooters.

mods

 Orígenes

El movimiento mod surgió en el Reino Unido en 1958 promovido por adolescentes con relaciones familiares con el negocio de la sastrería. Estos mods primigénios eran de clase media y mostraban interés por las nuevas modas que llegaban del continente, tales como los trajes entallados italianos, y estilos musicales negros estadounidenses, como el modern jazz y el rhythm and blues. Está muy extendida la creencia de que tanto mods como sus rivales los rockers surgieron a partir de los Teddy boys, una subcultura que floreció en Inglaterra en los 1950s. Los Teddy boys estaban influidos por el rock n’ roll estadounidense, vestían en estilo eduardiano y lucían peinados pompadour o quiff.

Los mods estaban interesados, por lo general, en los estilos del continente europeo: conducían motonetas italianas, bebían café expreso, se cortaban el pelo al estilo francés y veían cine de la Nueva Ola. Frecuentaban los mismos clubes londinenses que los estudiantes franceses y estudiaban sus ropas. Los mods se veían a sí mismos como ciudadanos de Europa o del mundo, más que simplemente residentes británicos. Los modernistas también eran intelectuales, y leían a los poetas beat y a los escritores existencialistas.

La vestimenta de los mods sufrió algunas modificaciones a comienzos de los 60. La chaqueta, hecha a medida, llevaba tres o cuatro botones y era de color oscuro o tonic. La camisa tenía por lo general el cuello corto de punta o redondeado y las mancuernas en el pulso estaban muy de moda. El nudo en la corbata era estrecho. Los mocasines podían ser en piel de cocodrilo y de diversos colores. La pinta más casual era la camiseta con el laurel de Fred Perry, jeans Levi’s con pequeños dobleces, las “Desert Boots” de Clarks, “Bowling Shoes” y camisa Ben Sherman. Para protegerse de la intemperie durante los viajes en la motoneta, llevaban la parka, adornada de símbolos mods como flechas, dianas y banderas británicas. Lambretta “tercera serie” o “TV” y Vespa “GS” eran los modelos más utilizados y tenían muchos accesorios.
Obviamente existía también la versión femenina del mod: la modette. Inicialmente vestía ropa un poco masculina como el “sta press” Levi’s, camiseta Perry y mocasines. Hacia el año 65, la pinta de las mod girls fue influida por la difusión del “op art”. Nacían los vestidos enteros o a tres piezas,” decorados con formas geométricas y con colores muy vivos. El estilo también se caracterizaba por el corte de cabello: liso, con la carrera por la mitad o con capul.

A partir del 66 el fenómeno modernista vive cambios notables. Reivindicando el origen obrero del movimiento contra la apertura hacia la clase media, estaban los hard mods. Lejos de la influencia psicodélica del “Swinging London”, éstos llevaban una pinta más casual con camiseta Lonsdale y botas. Preferían escuchar el ska original y luego frecuentarían los clubes de northern soul de Wigan.

La aparición en la escena musical de los Jam de Paul Weller, autores de un enérgico power pop que no desprecia los elementos blues y soul, revigorizó el modernismo. El “Modfather”, como llaman a Weller, es siempre un modelo a imitar: muchos comienzan a usar buzos decorados con flechas y los zapatos cocacolos.

Estamos en el 79, en pleno mod revival. En los cines presentan Quadrophenia, largometraje de F. Roddam producido por los Who. A pesar de las críticas de los más ortodoxos que señalan algunas imperfecciones estilísticas, la película reconstruye la vida modernista de los años 60, evidenciando los diversos aspectos y puntos débiles del complejo fenómeno. Así, en los años 80, parka, motonetas y trajes elegantes florecen en numerosos eventos organizados en toda Europa. Surgen nuevas bandas como los Chords, Secret Affair y Purple Hearts.

 

En 1989, la tradición modernista fue redescubierta en el nuevo contexto del “acid jazz”, que, a diferencia del anterior “Mod revival”, mantuvo vivo el espíritu progresista que siempre ha sido el verdadero corazón del movimiento Mod. Lo principal de esta cuarta ola Mod es su integración del espíritu progresista con la tradición: usan ropa actual basada en la moda de los 60, y oyen música actual que recoge estilos e instrumentos de los 60, a la vez que disfrutan la moda y música original. Además hay muchas posibilidades para un mod actual: treinta años de existencia de una cultura juvenil ha dado origen a muchas variaciones, cada una definida por estilos de ropa y preferencias musicales.

El ideal mod nunca murió, simplemente se reinventó a sí mismo de diferentes formas: desde el Londres de finales de los 50, con los beatniks de Soho y su gusto por el bebop, y desde los elegantes mods de comienzos de los 60 hasta la aparición de los movimientos skinhead y suedehead que inspiraron la música y el estilo de bandas de los 80 como Madness, the Beat y the Specials. Está presente también en la escena británica del northern soul, que vio a miles de jóvenes en el norte de Inglaterra dedicar sus vidas a comprar los más raros discos de soul norteamericano; los soulboys de Essex de finales de los 70, los casuals de ropa deportiva de comienzos de los 80 y la escena del acid house de finales de esa década. Los mods aún viven, en muchos discípulos del hip hop que usan la pinta de los primeros modernistas del jazz. Diferentes nombres, diferentes ropas, diferentes discos, pero todos unidos por una perspectiva singular de su estilo de vida.

 

 

Filosofía de vida

Practicaban una filosofía de “vida limpia bajo circunstancias difíciles”. Querían tener sólo lo mejor de lo mejor: la mejor música, la mejor ropa, los mejores libros, el mejor medio de transporte… que rara vez son los más caros o los más populares, aunque pueden serlo ocasionalmente.

Avanzar y aprender” son las palabras claves de la esencia modernista. Conceptos como movimiento, acción y creación estaban bien arraigados en la mente de los mods y se concretaban en desplazamientos frenéticos de una parte a otra de la ciudad.

El “avanzar” implicaba la búsqueda de lo que pudiera estar en la vanguardia musical o de vestuario, para después abandonarlo cuando se hacía masivo y banal. Solamente de esta manera se podían sumergir en el estilo de vida modernista, cultivándolo y afinándolo progresivamente y confrontándose con los más sofisticados. Esto significaba “aprender”.

 

  • laura

    (y) buena tribu